Nobody's watching

    -¡Joder! 
    El grito de Mary Sue tronó por toda la callejuela del centro de Arkham, se quedó mirando espectante a la calle pesimamente iluminada mientras se lamía la sangre que brotaba de su dedo. Pero ninguna de las ventanas se abrió. Volvió a centrar su atención en la puerta oxidada de la casa 41 de King Road, la exterior que llevaba al sotano. Giró la ganzua por última vez y sonrió al escuchar como los pistones de la cerradura se liberaban.
    Miró a izquierda y derecha en la calle por si aparecía alguien en el último momento, pero seguía sola. Charles finalmente no tuvo agallas suficientes para irrumpir en una casa ajena. “¡Es ilegal! ¡Podría perder mi beca en la universidad por esto!”. Ella ya lo sabía, pero la noticia es la noticia y ella necesitaba el dinero extra urgentemente.
    Abrió todo lo silenciosamente que pudo, que no fue mucho, la puerta de entrada al sotano, el olor a cerrado hizo que Mary Sue tuviese que echar mano del pañuelo bordado que llevaba en el bolso. Las escaleras parecian descender hasta el propio infierno. Recogió la linterna del coche y comenzó a bajar los escalones.
    Tras bajar los primeros 20 escalones pisó algo húmedo y blando, como una moqueta mojada con un líquido espeso. Un golpe sordo detrás suya la hizo volverse a tiempo para ver como una figura a contraluz cerraba la puerta por la que acababa de entrar. Fue a correr hacia la puerta para gritar pero dos brazos surgidos de la nada la detuvieron y la arrastraron a las profundidades. Su grito resonó por toda la calle una vez más, pero ninguna luz se encendió en las ventanas de la calle King Road.